Carlos Mora Vanegas
Aquel que no recoge rosas en verano, tampoco lo hará en invierno. Proverbio alemán.
La mayoría de los países en desarrollo se han visto obligados a emprender nuevos programas, cambios de ajuste estructural que se ha acompañado por proceso de liberación comercial y de inversiones, desregulación económica y privatización.
La política industrial se suavizó y redujo considerablemente en su ámbito y modalidades especialmente en caso de Latinoamérica. Sólo las legislaciones y disposiciones sobre protección industrial, normalización y protección ambiental, como en nuestro caso se han fortalecido, que además mantienen en vigencia a su manera la ley de protección al consumidor y promoción de la libre competencia.
A todo ello se agrega, que en los actuales escenarios se encuentra otro hecho, como destaca Joseph Ramos, director de la División de desarrollo productivo y empresarial de CEPAL, que pese al avance en productividad que ha caracterizado la apertura y reestructuración, es importante notar que la brecha en productividad promedio entre los países en desarrollados y América latina es actualmente significativa ( del orden 2,5 a 1) y generalizada (abarcando el grueso de los sectores y empresas). No obstante, que hay unas cuantas empresas "líderes" cerca de la frontera tecnológica. La baja productividad media se refleja en el uso de equipos y procesos de producción anticuados (tecnologías duras). Así como una ineficiente organización del trabajo, hecho que no se puede negar y es objetivo de este análisis, en donde se dan relaciones industriales confrontacionales, inadecuada atención a la calidad y a las necesidades de un mercado en continua evolución (tecnologías blandas). Por tanto, no debe extrañarnos la realidad, de que haya un porcentaje de la población pobre, dado a que trabaja en actividades de bajísima productividad con escuálidos salarios y una deteriorada calidad de vida.
Lo cierto, como lo comenta Ramos, esta brecha en productividad es un reflejo de nuestro subdesarrollo, pero a la vez es lo que permitiría pasar a un sendero rápido de crecimiento si se lograse aprovechar las tecnologías disponibles internacionalmente, y así saltar etapas, como ha sido la experiencia de los países actualmente subdesarrollados, de realmente proponérselos los gobiernos, el sector empresarial y todos los actores involucrado en ello.
Últimamente, se han dado grandes cambios en la gestión productiva y desde luego, ello ha impactado en las relaciones laborales como consecuencia de la globalización, nuevas aperturas apertura económica, alianzas, la misma competitividad además como lo recuerda Rodrigo Aguilar Arce (Secretario general del Sindicato de trabajadores de la educación costarricense), enfrentamos un descenso en la calidad de vida de los ciudadanos, cuyo deterioro resulta más impresionante en las comunidades rurales y en las áreas urbanos marginales, reforzado por causas de políticas económicas y sociales que en los últimos decenios se han venido aplicando.
En el caso del escenario nacional se agrega la crisis económica y todos los efectos de las variables circundantes que han deteriorado los salarios, afectado a la clase media marginándola hacia el incremento de la pobreza, caracterizándose la inflación que repercute seriamente en el poder adquisitivo de los productos básicos y en desempleo, amparado por una especulación , incontrolable.
Lo cierto, que ante esta grave situación, recordemos lo aportado por Aguilar, que indica, que el empleo constituye uno de los factores más afectados, conjuntamente con la educación y la salud, producto del debilitamiento de la seguridad social, la carencia de buenos planes y acciones de muchos gobiernos para palear la situación. Cada vez más, tanto en el caso centroamericano, como el que nos corresponde, las cifras del desempleo son preocupantes, en donde el subempleo visible e invisible reflejan una situación muy complicada, notándose en el sector informal como se observa claramente en las principales de las ciudades venezolanas.
Ahora bien, si a ello se agrega comenta Aguilar, lo desventajosos niveles salariales, que estamos concientes son bajos con respecto a los indicadores de precios que cada vez se disparan en el territorio nacional, en donde la especulación predomina, no es controlada, aunado además a la amenaza de una crisis económica mundial, que puede dar paso a una hiperinflación, el panorama no puede ser más dramático.
Preocupa seriamente también, que últimamente, la educación de alto nivel y servicios idóneos de salud se ha descuidado para los responsables de las políticas estatales y se perciben poco cambios que favorezcan el rescate de la educación, para quienes hemos estado comprometido con la docencia que generen nuevos horizontes que beneficien a los postulantes para optar por una carrera que les permita desempeñarse y aportar sus conocimientos al país.
Se percibe un deterioramiento en la excelencia académica, una capacitación y formación profesionales que no cumplen con las expectativas que el país necesita, hasta el mismo gobierno lo requiere , todo ello desde luego, conlleva más bien a incrementar el desempleo , afectar los servicios de la salud, y no poder afrontar los retos, más ahora, ante la presión de una globalización exigente, un gobierno que requiere de cambios para dar paso a su revolución bolivariana iniciada con el teniente coronel Hugo Chávez a fin de hacer realidad el Socialismo que se ha propuesto desarrollar, en una Venezuela que muchos oponen resistencia, especialmente, cuando su cultura política nunca ha estado navegando en ese escenario.
Aguilar señaló ya hace tiempo en la I reunión del Foro regional sobre Política Industrial, que el debate sobre la transformación de los modelos productivos del fondismo al forgetismo cobra gran importancia al interior de nuestras organizaciones, por cuanto nos permite hacer valoraciones de lo que está ocurriendo en el mundo de la producción y de los mercados y observar con detenimiento cuál es la realidad que afrontan nuestros países.
Definitivamente, urge de nuevos cambios, no se puede seguir implantando modelos improductivos inoperantes y usar tecnologías obsoletas, ni sistema de tipo maquilador que no introducen tecnología, ni dejan beneficios al país, salvo los exiguos salarios que se pagan. Se requiere de una nueva gestión productiva, nuevos enfoques, nuevas tecnologías, capacitación y formación del recurso humano. Evitar las relaciones de antagonismo entre trabajadores y gerencia, o entre el sector laboral y el sistema organizativo de la empresa, se necesita de un nuevo estilo gerencial y más participación de las universidades en la formación del profesional que demanda el mercado laboral. El presente, exige de nuevos recursos humanos, de un ciudadano con capacidad para pensar, para investigar, transformar, proponer, conllevando todo ello a la necesidad de fortalecer la educación básica y superior.
La gerencia moderna debe ubicarse en su rol a fin de dar paso a las nuevas relaciones laborales que han surgido a fin de garantizar productividad, eficiencia, participación de las empresas ante los nuevos retos. Reestructurar su arquitectura organizacional que permita definir las nuevas funciones y desempeño que deben los trabajadores realizar y propiciarle toda esa colaboración, motivación para su logro, concretamente manejar eficientemente el alcance, repercusiones que la nueva gerencia productiva hoy es necesaria para garantizar competitividad. Es necesario dar paso a una nueva gestión del recurso humano si realmente se quiere participar con éxito en los actuales escenarios.


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