EMPRESAS, PLAN DE CONTINGENCIA, ABSENTISMO ANTE LA PANDEMIA DE LLA GRIPE PORCINA
Carlos Mora Vanegas
Muy seria ha sido la crisis que se ha originado con respecto a la salud, producto de la gripe tipo A que se originó como se sabe desde México, hasta el extremo que ya se encuentra en nivel 5 de alerta (el segundo más alto), ya ha llegado a otros países como los estados unidos, algunos de Europa, Latinoamérica, Centroamérica, China. Desde luego alarma las muertes, por contaminación que ello ha originado y ha hecho que los gobiernos le presten atención a su desarrollo a fin de tomar las precauciones preventivas que eviten mortandad, contaminación masiva., como muchos lo han hecho y lo han logrado.
Lo cierto que ante esta realidad, con respecto a la incidencia de las empresas es muy interesante el estudio, análisis que wharton.universia.net presenta en su Boletín de Universia-Knowledge@Wharton, en donde comentan, que el 73% de las empresas de todo el mundo reconoce no tener ningún plan de contingencia para afrontar una pandemia de gripe, según datos de la consultora de riesgos Marsh. En un año sin contratiempos, las empresas pierden alrededor de 210 millones de euros anuales por culpa del absentismo, cifra que podría llegar a multiplicarse por tres en caso de pandemia. Si, además ésta se prolongase mucho en el tiempo, el absentismo laboral podría rebasar el 50% de la plantilla.
Juan García Gay, responsable de Consultoría en Continuidad de Negocio de Marsh, explica que una gripe como la de tipo A, que ya se encuentra en nivel 5 de alerta (el segundo más alto), tiene un doble impacto, ya que no sólo dispara el absentismo laboral, sino que también tiene un efecto psicológico en la plantilla de la empresa, que tiene miedo de contagiarse e incluso puede vivir un drama en su entorno familiar.
"Hemos encontrado muy pocas compañías que estén adecuadamente preparadas para proteger a su personal o para garantizar la continuidad de sus operaciones en caso de pandemia", explica García Gay, que añade: "Lo avisábamos en Davos y lo seguimos diciendo ahora: tenemos un problema con el largo plazo. Durante la crisis de 2006, cuando el riesgo de pandemia era inminente, algunas empresas se interesaron por mejorar su preparación ante eventos de este tipo. Sin embargo, en el momento que el problema fue perdiendo actualidad, muchas olvidaron de que siguen sin estar preparadas para el riesgo de un brote pandémico".
No cabe la menor duda que es muy cierto que muchas empresas deben haberse resentido en su productividad, eficiencia con el absentismo, ante una amenaza seria, como en el caso de México en donde más la crisis se acentuó, Ello debe obligar a la gerencia, sus recursos humanos a tener planes de contingencias que afronten estas situaciones para no sufrir pérdidas en sus beneficios, una buena gerencia debe prever los hechos y no esperar que se presenten aunque son muy raros, sin embargo puede suceder como efectivamente se dio, con ello se evita el deterioramiento en la operatividad eficaz de la empresa, en su productividad.
Muy interesante el escrito que señala además, como lo expresa García Gay, que no se trata de ser alarmistas, sino de estar preparado para situaciones que, aunque improbables ya se han repetido tres veces en el último siglo. La fiebre española de 1918 se cobró alrededor de 30 millones de muertes, y pandemias similares se repitieron en 1957 y 1968, aunque su mortalidad fue diez veces menor.
La crisis del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) fue un primer aviso del riesgo de un contagio mundial. Este episodio supuso un coste de 40.000 millones de dólares en las economías de Asia Pacífico, donde se contagiaron 8.000 personas. De tratarse de una auténtica pandemia, éste sería el número de personas que se infectarían cada hora. Michel-Kerjan es de la opinión de que se ha producido "una aceleración del ritmo de grandes catástrofes", como una crisis financiera, problemas con el suministro de energía o alimentos, pandemias, terrorismo o desastres naturales. Con cifras ajustadas a la inflación, los 20 desastres más costosos entre 1970 y 2007 se produjeron después de 1987, y la mitad de ellos después de 2001.
Agrega el Boletín, que como lo indica el experto de Marsh. "Hay una crisis y hay que tomársela en serio". Pero, ¿qué hacer si ha faltado previsión y se confirma la pandemia? "Todavía hay tiempo para pararse a reflexionar", aunque no se puede retrasar la creación de un comité de crisis y actuar en paralelo, impulsando medidas que "no sean catastrofistas, pero sí realistas". En México, por ejemplo, se han agotado las mascarillas y la demanda de antivirales se ha disparado. García Gay no es partidario de hacer acopio de material sanitario sin valorar las necesidades auténticas, como, por ejemplo, cuántas personas podrán trabajar desde su casa y cuál es el personal necesario para mantener las actividades fundamentales. Las grandes compañías, que disponen de medios y personal cualificado, pueden almacenar desde antivirales hasta desinfectantes, mientras que otras firmas sin capacidad pueden llegar a acuerdos con laboratorios y proveedores sanitarios para que les sirvan de forma preferente o incluso les guarden el material que adquieran. Revisar la política de viajes, atender las recomendaciones de la OMS o informarse de si el seguro de la compañía cubre este tipo de contingencias son algunas de las recomendaciones de los expertos.
Muy interesante y valiosa la aportación cuando se indica, que los aspectos clave que, según Marsh, debería considerar toda empresa son:
- Revisar la política de viajes de la compañía, sus políticas de higiene y sus políticas sanitarias (revisiones médicas a los empleados), así como el número de antivirales disponibles y de otros cuidados médicos, tales como desinfectantes antibacterianos, mascarillas y otros materiales.
- Tener claro si existe alguna distancia interpersonal recomendada u otras medidas que ayuden a minimizar la propagación del virus en el lugar de trabajo.
- Revisar los métodos actuales para informar a los empleados de la amenaza pandémica y de la situación actual del negocio, tanto si están en la oficina como si trabajan desde casa.
- En centros de población, estar seguros de que los planes previstos contemplan que el personal pueda trabajar desde casa cuando sea posible y apropiado.
- Considerar si existen procesos clave que debieran ser mantenidos en caso de que estalle una pandemia, tales como call centers, los servicios médicos de la compañía y otros servicios vitales e imprescindibles.
- Revisar la estructura necesaria para gestionar de forma efectiva una posible crisis, y revisar cómo implementar varios planes de continuidad de negocio, cómo arreglárselas en caso de que se incremente el número de empleados que tienen que trabajar desde casa y cómo reaccionar ante cambios importantes en nuestra cadena de suministro y en el mercado.
- Asegurarse de que los planes de gestión de crisis y de continuidad de Negocio incluyen escenarios pandémicos y ejercicios para ensayar el plan cuando sea posible.
Además del acopio de material sanitario y la revisión de procesos, los planes de contingencia tienen que tener en cuenta los mecanismos de comunicación, tanto con los empleados como con las Autoridades Sanitarias. Sara Blázquez, Directora General y Directora de Crisis de la agencia de comunicación Burson-Marsteller, señala que "la colaboración con los organismos públicos de salud garantiza que la cadena de respuesta pública funcione correctamente. El Ministerio de Sanidad español dispone de un Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Gripe, ya activado, que contempla la cobertura asistencial a los infectados". De cualquier manera, añade, "cada compañía debe sumar a dicho plan nacional su propio mecanismo de respuesta con medidas propias que ayuden a evitar el contagio y minimizar las consecuencias de la epidemia".
*Fuente: Boletín de Universia-Knowledge@Wharton. wharton@universia.net

