Carlos Mora Vanegas
Las personas no vienen a trabajar aquí porque deseen tener desafíos. Vienen para hacer su trabajo y poder pagar la hipoteca: No están interesadas en innovar o promover cambios y nuestro negocio no es entender a los graduados en administración de empresas. Warren Bennis y Michael Mische
La realidad de los escenarios actuales destacan las grandes oportunidades que se presentan a las empresas que se han organizado, preparado, para alcanzar el éxito, la excelencia, elaborado bien su arquitectura administrativa, sus sistemas, su planificación de recursos humanos, su misión y especialmente, aquellas que han sabido interpretar las amenazas y fortalezas del entorno ante una globalización cada vez dinámica y que no se puede eludir, al contrario invita a transformaciones más profundas a fin de saber aprovechar las oportunidades.
Bennis y Mische han comentado (The 21 st. Century organization, 1986) que muchas organizaciones no están preparadas para asimilar y responder a los rápidos cambios- como se ha detectado en nuestro entorno industrial- a todo aquello que involucra la conquista de nuevos mercados, su consolidación, evolución y aportaciones de la tecnología, competencia y necesidades de clientes. Por el contrario, destacan los autores señalados, están estructuradas y administradas de acuerdo a modelos de liderazgo y organización desarrollados hace muchos años para un orden mundial muy diferente en donde las variables circundantes desempeñan más que nunca grandes roles que deben ser considerada por la gerencia moderna y desde luego, tomada muy en cuenta por los docentes de las escuelas de Administración que tienen la obligación de estructurar programas de acuerdo a las necesidades que el presente req uiere.
Todo ello conlleva, que para poder progresar en este siglo XXI, la organización del presente deberá reinvertirse a sí misa y crear la empresa del futuro contando con un recurso humano sensibilizado y bien capacitado con los conocimientos administrativos que se requieren.
Considérese la aseveración de que la excelencia del desempeño solo se logrará utilizando los activos intelectuales. De ahí, que no nos extrañe que se diga, que no existe otra manera de generar el tipo de desempeño que requeriría una organización para triunfar en la nueva realidad.
La gerencia del presente comprometida con el logro de la misión que se ha establecido, debe vigilar su evolución y lograr una excelente reputación entre sus competidores, accionistas y clientes; obtener por ejemplo, una disminución de los costos de operación directos e indirectos, reducir el ciclo de procesamiento de pedidos en un alto porcentaje, mejorando sus servicios y disminuyendo los costos de transacciones.
Hay el ejemplo de que Yamaha, reinventó el mercado para pianos creando un valor adicional para los clientes- no reinventando lo que era un excelente producto- sino incrementando el valor de la posesión: Yamaha combinó la tecnología de punta del productor de discos compactados con la ejecución de música para piano. El producto resultante se ofreció a un precio 50& inferior al de un piano.
Considérese también, la experiencia de Ford Motor Company tal como nos los recuerdan Bennis y Mische (Ob.cit.), en donde Ford, empresa con más de 500 personas asignadas a la función de cuentas por pagar supo que Mazda desempeñaba la misma función con sólo cinco empleados. Para tal efecto, Ford llevo a cabo un análisis, llegando a la conclusión, de que sus procedimientos de cuentas por pagar y recepción de materiales no solo eran demasiados complejos, sino que en muchas ocasiones involucraban una duplicación de esfuerzos. Sus antiguos sistemas- en donde todavía se identifican muchas empresas de nuestro medio-especialmente los principios administrativos, contribuían a la complejidad y a la fragmentación del trabajo. Las excepciones se habían convertido en reglas, lo cual exigía personal adicional, mientras que los proveedores se sentían libres de enviarle a Ford lo que quisieran.
Ante tal evidencia, Ford demandaba que la función de cuentas por pagar requería un esfuerzo de mejoras sustanciales y se centró en reinventar dicha función. La empresa se sabe triunfó en su proceso de reingeniería.
Lo cierto de todo esto, en donde también están involucradas las empresas de nuestro entorno, especialmente las de Carabobo, aquellas que se enfrentan a enormes presiones competitivas, a colapsos eminentes- sobre todo las que afrontan amenazas por la turbulencia de la incidencia de las variables circundantes, especialmente las originadas por el actual Gobierno, la situación económica mundial-, a una necesidad de profundos cambios, requieren de un buen liderazgo, una gerencia visionaria, decidida a romper con los viejos paradigmas, aportar experiencias interpretando objetivamente su escenario nacional e internacional. Interpretando las estructuras de poder y desde luego, a combinar sus esfuerzos sinergicamente para lograr resultados de clase mundial que permitan el logro de una verdadera reinversión. Se debe estar vigilante ante los cambios, si es necesario dar paso a acciones en pro de las modificaciones masivas de sus estructuras funcionales y poder enfrentar con el mínimo riesgo posible, los avances de la civilización y la dinámica de los mercados. Se debe reinventarse a sí misma, si realmente quiere alcanzar resultados positivos.


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