Carlos Mora Vanegas

Es propio de los pensamientos profundos el parecer simple, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo

Las empresas del país requieren de una revisión en todo lo concerniente a la administración de valores que se basa en valores. Hay muchos vacíos, conflictos, problemas que se suscitan, por no prestársele a tención de lo que esto representa El verdadero liderazgo es, en el fondo, un diálogo sobre valores. El futuro de la empresa se configura articulando valores, metáforas, símbolos y conceptos que orienten las actividades cotidianas de creación de valor por parte de los empleados.

Dado al comportamiento organizacional de muchas empresas, como siempre citamos las pymes especialmente, se observa una ausencia en muchas de ellas sobre a Administración de valores, aspecto que la gerencia ha descuidado muchísimo.

La administración de valores es la forma como se ordenan y organizan las cualidades o los valores que una persona u organización ha declarado que posee.

Los actos de las empresas y de los individuos que hacen parte de ellas, repercuten de manera positiva o negativa en otras empresas, otros individuos u otros procesos

La cuestión ética es de gran relevancia para todo individuo y se extiende al ámbito empresarial.  En cada decisión que se tome, estará inmiscuido algo de ética.  Trátese de negociaciones con proveedores o con el sindicato, de contrataciones o despidos de empleados, de asignación de responsabilidades o de lanzar una promoción, la ética siempre está presente.

No nos sorprende, que se manifieste que  actualmente, existen en Venezuela, más organizaciones que pugnan por la transparencia como herramienta de democratización y movilización social, las empresas tienen como uno de sus cimientos la ética corporativa. Sin valores sólidos se está  coqueteando con el desastre. Con valores sólidos, se puede  enfrentar a los mercados internacionales, los retos, las amenazas y saber aprovechar las oportunidades.  Desde luego,  hay quienes ponen por encima de la ética y los valores los resultados financieros, pero no se dan cuenta que la ética corporativa puede ser una fuente de ventajas competitivas, ya que por medio de ella se pueden atraer clientes y personal de primer nivel. 

A través de la ética se puede acabar con prácticas corruptas tan arraigadas en el país desde hace varias décadas, que han destruido   los valores y dañado a la economía y la sociedad.  Si se ponderara , se le prestará más atención a  la cultura organizacional, con valores comunes (más que códigos o reglas) que sirvan como sendero de los individuos que conforman las organizaciones, se podría  dar mayores componentes éticos a una empresa.

Si a ello se agrega de que tomemos muy en cuenta que el capital humano es uno de los mayores activos empresariales, y consideremos  que las  personas valen por sí mismas, que se les debe respetar y que no se les puede tratar como un medio sino como un fin, se habrá  dado el primer paso para fundamentar éticamente las instituciones, aspecto que se ha descuidado mucho y se debe fortalecer  en la mayoría de las empresas venezolanas.

No hay que olvidar, que una empresa que viva según los cinco valores básicos: igualdad, libertad, diálogo, respeto y solidaridad estará mejor preparada para el futuro.

Tómese en cuenta, que estamos afrontando  tiempos en donde la  globalización desempeña un rol significativo en todos los escenarios y que ha repercutido,  que las organizaciones , sus estructuras sean más  planas, más descentralizadas y con empleados más autónomos y con mayor poder de decisión, lo que   hace necesario que las relaciones no sólo al interior de las empresas sino entre empresas y demás organizaciones, se basen en los cinco valores arriba mencionados, lo cual generará mejores patrones de conducta , comportamiento adecuado y desde luego,  permitirá generar valor.

Considérese, que los siguientes componentes de una empresa con  ética, dan lugar a las bases de una ética organizacional:

1. Vivir de acuerdo con los cinco valores fundamentales

2. Una cultura organizacional con valores comunes para sus miembros 

3. Luchar por alcanzar la satisfacción de todos los agentes involucrados en la empresa: accionistas, directivos, empleados, proveedores y clientes

4. Asumir la responsabilidad social por sus actuaciones

5. Pesa más el contrato moral entre la empresa y sus integrantes y asociados que el mero contrato legal.

Cuando se logran incorporar estos componentes básicos se llega a generar mayor valor económico, ya que las relaciones, no sólo laborales, operativas,  sino también  entre proveedor y empresa, cliente y empresa, etc., mejorarán y el tiempo y los recursos que se invertían en mejorar las ineficiencias que se presentaban en dichas relaciones, podrá ser invertido en aquellos aspectos que lo demanden.

La ética suele mejorar el funcionamiento de la empresa mediante varias vías: reduce los conflictos de los miembros que la forman, mejora la imagen exterior de si misma, supone un componente esencial del concepto de "calidad total", tan necesarios hoy día.

Por supuesto, un comportamiento empresarial ético no es la panacea para todos los problemas que presenta la empresa venezolana, ni conduce cien por ciento al crecimiento y la prosperidad, pero sin duda alguna, el comportamiento no ético tampoco y sí puede acarrear problemas, tanto interna como exteriormente.

Por último tómense en cuenta los que  se manifiesta de que  la utilidad de la Administración de Valores  es una herramienta de liderazgo que  puede plantearse a múltiples niveles, pero básicamente posee una triple finalidad: Simplificar, Organizar y Comprometer.

Simplificar: absorber la complejidad organizativa derivada de las crecientes necesidades de adaptación a cambio de todos los niveles de la empresa.

Organizar: encausar la visión estratégica hacia donde va de ir la empresa en el futuro.

Comprometer: integrar la dirección estratégica con la política de personas, con el fin de desarrollar el compromiso por el rendimiento profesional de calidad en el día a día.

 Nos recuerdan González Motigua, Cadenas, Luzardo y otros, que  la Administración de  Valores, además de servir para gobernar cambios estratégicos, también es de alta utilidad para navegar entre los escollos del día a día que obstaculizan poder sacar el máximo partido a lo que tenemos.

Una de las funciones básicas de todo Directivo-líder es la de procurar el alto rendimiento cotidiano de sus colaboradores, sea cual sea el tamaño y sector de su empresa, y no hay duda de que esto no se consigue por el mero hecho de desearlo. Para ello - entre otras muchas cosas - un directivo líder ha de saber manejar valores, y no sólo de forma ¨constitucional¨ o en las grandes ocasiones, sino en el día a día.

Es importante "dar moral y sentido para el trabajo profesional bien hacho debido a la falta de ¨ánimo¨ y moral colectiva para dar de sí mismo con una máxima implicación y rendimiento. Faltan costumbres y valores por los que valgan la pena esforzarse, costumbres adecuadas para la vida buena o ¨ética  del sistema.

Un directivo que pretenda aplicar la Administración de Valores a de esforzarse por tener diálogos reales de calidad con sus colaboradores en los que se vaya evaluando y renegociando el estado de vitalidad del contrato psicológico

La Administración de Valores identifica lagunas entre lo que uno cree y la manera como se comporta en la práctica.

Las organizaciones no hacen funcionar la administración por valores, ¡ La hacen funcionar las personas!.

Son los valores que alinean a la gente, los que comprometen a todos a trabajar para alcanzar metas comunes. Los valores son el único fenómeno que se puede mover a través de un grupo  de personas