Carlos Mora Vanegas

"El hombre es amo de lo que calla, y esclavo de lo que dice."

El siglo XXI se caracteriza  por el desarrollo de la información global, informática,  la reingeniería de servicios, y  el conocimiento, estos forman parte de los nuevos recursos estratégicos utilizados por las empresas de hoy en día. Las comunicaciones y los avances tecnológicos permiten que la interacción entre pueblos de diferentes civilizaciones sea cada día más vasta, dinámica en donde las comunicaciones se han agilizado rápidamente y ello presenta un nuevo escenario más actualizado al avance de las ciencias, tecnología.

 Lo cierto, que  todo ello presenta un panorama muy distinto a lo que tradicionalmente las empresas han venido realizando, hoy  la estructura de las nuevas empresas están cambiando, hay una nueva arquitectura organizacional que va  desde una jerarquía de múltiples niveles, a negocios de redes planas o relativamente autónomas.

El concepto de organización se ha venido ampliando,  hasta incluir tanto a proveedores y consumidores. El énfasis de atención se está trasladando de los capitales a los recursos humanos y a la información.

Los nuevos grupos de trabajo son auto-controlados y a sus miembros los une una visión común que abarca toda la organización. Los individuos se sienten motivados a actuar y lo hacen con responsabilidad y creatividad. Los ingresos se relacionan con los niveles de competencia y rendimiento, más que con una determinada posición en la estructura jerárquica de la empresa. La empresa adopta una actitud de responsabilidad social, y las personas se identifican con ella. Se ha dado paso a una nueva cultura organizacional,, en donde hay un serio compromiso de garantizar una responsabilidad social que favorezca a todos.

Ante esta realidad, aunado a los procesos de cambio político, económico, social, que afronta en nuestro caso particular Venezuela, se manifiesta la inquietud de si realmente se ha insertado en los nuevos retos, si se cuenta con una gerencia capacitada, adaptada a los nuevos conocimientos que permitan competir, garantizar una participación de las empresas en el nuevo proceso de industrialización.

Todo indica de acuerdo a la realidad empresarial del actual escenario venezolana que no se tomaron las precauciones necesarias para adaptarse a la nueva industrialización. Se nota que  la instalación de fábricas no arrancó en firme hasta los años sesenta con la política de sustitución de importaciones, y el desarrollo de la industria pesada data de las inversiones en las empresas de Guayana en los años sesenta y setenta.

Si bien las empresas venezolanas nacen desde el siglo pasado, se considera que no es sino hasta la década de los 60 en que empiezan a surgir  la mayor parte de las grandes empresas que hoy se conocen, y que de acuerdo a la realidad política del presente, indica que muchas han quedado marginada de las características que las empresas del Siglo XXI demandan, perjudicando seriamente al sector productivo del país, que para abastecer las demandas de los consumidores nacionales se tiene que recurrir a las importaciones.

No hay que olvidar, que para la época, las empresas venezolanas eran consideradas como agrícola y extractora, con una planta industrial atrasada y rezagada con respecto a su entorno más cercano, con tendencias a la importación de la mayor parte de los bienes consumidos por el mercado venezolano, aspecto que todavía no pueden superar.

Posteriormente y gracias al modelo económico y fiscal implantado en la época pasada,  comenzó el crecimiento del sector industrial de manera abrupta, las pocas empresas que existían tuvieron la oportunidad de crecer en sus negocios habituales, como en otros totalmente disímiles, disminuyendo así el riesgo de su cartera de inversiones, y permitiéndoles participar en un mercado, aunque pequeño, totalmente protegido, que le brindaba toda la seguridad de mantener la rentabilidad que ellos consideraran adecuada, sin importar: eficiencia, productividad, creación de tecnología o innovación, mucho menos calidad de los productos o servicios ofrecidos.

Se generaron entonces oligopolios representados en "grupos" pertenecientes al sector con el mayor poder económico arraigado en el país, lo cual les permitió mantener su estatus, sin mayores esfuerzos. Esta fase de nuestra empresa, se caracterizó por una bonanza gratuita. Los venezolanos debían comprar lo producido en el país, sin importar su precio o calidad.

Luego se comenzó a implementar un modelo de apertura, que permitiera al país incorporarse al mercado internacional, a mediano plazo. Para ello, a finales de la década de los 70 se comenzó con la disminución paulatina de los aranceles de importación, para instar a los empresarios venezolanos tomar las previsiones pertinentes para la apertura definitiva del mercado.

Esto implicaba para ellos, la incorporación de criterios de calidad, y de productividad a su filosofía de trabajo, con la finalidad de poder competir, en un futuro cercano, con los mercados internacionales, y nacionales, pues también las empresas extranjeras tendrían la oportunidad de ingresar a ofrecer sus productos en el país.

Otra característica relevante, fue la implantación de la política de liberación de precios, que impulsó la competencia interna, y como consecuencia de ello, a la mejora de los indicadores de productividad y calidad de nuestras empresas, iniciando así el proceso definitivo de globalización del mercado.

En general se puede decir que el período de apertura económica se caracterizó, por altos ingresos provenientes del sector petrolero, y del endeudamiento, eliminación gradual de las medidas de protección a los empresarios nacionales, eliminación parcial de la exoneraciones fiscales y de los subsidios, pocos controles fiscales, política económica aún influenciada por los poderes económicos, moneda inestable, fuga de capitales, altos índices de inflación y la creación de impuestos como el IVA.

A finales de la década de los 70, se considera se inicia el cambio del rumbo de las políticas económicas del país. Su comienzo lo determina la implementación de la política de liberación de precios, inspirada en necesidad de incentivar la competencia nacional, que redundó, en una profunda especulación, determinada substancialmente por los acuerdos entre los grupos oligopólicos que dominaban el mercado.

Otra de las políticas implementadas fue la de ofrecer incentivos a las exportaciones no tradicionales, con preferencia en aquéllas con alto valor agregado. Este periodo se ha caracterizado por un contrasentido en las medidas aplicadas, que confundió a los entendidos, y a provocar una desconfianza general en nuestras instituciones.

Se puede  señalar además, que las empresas venezolanas han sido el resultado de los modelos económicos implantados por los distintos gobiernos, como consecuencia de esto han sido eminentemente reactivas. La estructura organizativa de las empresas está más ligada a la reacción de las medidas fiscales impuestas, que a su adecuación a la implementación de estrategias a largo, mediano y corto plazo.

En la fase inicial de la era moderna se caracterizaron por ser poco competitivas, con alta rentabilidad, muy diversificadas y poco competidas.

Las empresas han sido poco competitivas, inicialmente por la protección Estatal, y después por la incapacidad de establecer estrategias que se anticiparan a los cambios que les deparaba el entorno.

La principal debilidad de las empresas venezolanas es su recurso humano gerencial, de allí se desprende, la causa de su constante cambio y falta de visión.

La salud financiera de las empresas actualmente, no es la adecuada, el riesgo país es muy alto, no existen reglas claras en el orden fiscal y económico. Las empresas tienen bajos niveles de capitalización y en consecuencia altos niveles de endeudamiento.

 A todo ello se agrega,  que hay una ausencia de una arquitectura organizacional moderna avalada de departamentos funcionales de a cuerdo a los requerimientos de los comportamientos de los actuales escenarios, así como, ausencia de   desarrollo tecnológico, cultura organizacional auténtica, y  carencia de un liderazgo gerencial proactivo, creativo, innovador, estratega, visionario.