GERENCIA Y EMOCIONES
Carlos Mora Vanegas
Nadie dijo que la vida es fácil, solo dijeron que vale la pena vivirla.
Desde luego, el hecho de tener el calificativo de gerente no evita que las emociones se presenten, de la necesidad de saberlas manejar de tal forma, que no generen conflictos, desequilibrio, estrés, todo lo contrario, debe dar paso a resultados favorables, que no solo beneficien al gerente sino a todos aquellos con los que se interrelacionan.
Desafortunadamente son muchos los gerentes que no saben gerenciar sus emociones, controlarlas y ello le ha originado serios problemas, tanto en su desempeño, como en su salud, en sus interrelaciones, liderazgo.
Hoy en día es fundamental que líderes y gerentes aprendan a controlar sus emociones, y las de sus subordinados, no sólo con el fin de que estas no controlen de modo negativo el desempeño de los mismos en el trabajo, sino que se conviertan en una oportunidad para mejorar la interacción y la productividad de todos los miembros del equipo.
El gerente día a día está sometido a las emociones, sobre todo cuando le toca tomar las decisiones que conlleven a resultados y estén involucradas personas que lo acompañan en el logro de los objetivos establecidos, por tanto debe estar atento como se generan estas emociones, como controlarlas de tal forma que no originen conflictos, desarmonía y desde luego afecte significativamente el clima organizacional de la empresa.
En un interesante escrito sobre ello, la Escuela de Educación Mental, aporta, que las emociones no son bien vistas en el lugar de trabajo. Es muy común que nos digan "controla tus emociones", o "debes mantener la cabeza fría", y aún más, "no permitamos que las emociones nos controlen, debemos pensar racionalmente".
Pero, estos son malos consejos. Estas frases reflejan una mala comprensión de lo que son las emociones. Es decir, que las emociones son un remanente de millones de años de evolución, y que una persona "más perfecta" debería ser necesariamente más racional y menos emocional. Así pues, muchos creen que las emociones son tan útiles como el apéndice, y en la medida en que puedan ser eliminadas de nuestro comportamiento, mejor será nuestro desempeño.
Pero esta concepción es científicamente falsa. De hecho, según estudios realizados en la Universidad de Iowa por el neurocientífico Antonio Damasio, las emociones son parte integral del proceso de pensamiento humano, y no un fenómeno paralelo.
Aunque el cerebro humano se ha vuelto más complejo durante los millones de años de evolución, las conexiones que se ocupan de las emociones no han desaparecido. Las emociones no pueden ser removidas quirúrgicamente de la inteligencia.
Las emociones si importan todo el tiempo. Ignorar su rol, ignorar la sabiduría de las emociones propias y ajenas, es invitar al fracaso como persona, como gerente y como líder.
Ha llegado el momento de que los gerentes digan cosas como "llegó la hora de que todos nos emocionemos" o "debemos tratar este problema desde un punto de vista emocional y no racional". La clave para ser un gerente emocionalmente inteligente es integrar respuestas emocionales y racionales. Hacer demasiado hincapié en unas u otras podría conllevar a una toma de decisiones inadecuada.
Téngase presente, que una buena gerencia se puede apoyar en todas las aportaciones que nos lega la Inteligencia emocional que permite utilizar de manera inteligente las emociones para mejorar nuestra calidad de vida en cuánto a relaciones, iniciativas, trabajo, etc.
Entrenarse en el desarrollo de las aptitudes emocionales permite desarrollar la capacidad de manejar las emociones idóneas para cada acción y regular su manifestación, manteniendo el equilibrio emocional; transmitiendo estados de ánimo para generar actitudes y respuestas positivas; aprendiendo a evaluar el 'costo emocional' de situaciones y acciones; desarrollando destrezas sociales, forjando y manejando relaciones con clientes, proveedores, colegas, etc.; realizando un plan de aplicación en el terreno de nuestra esfera de influencia empresarial y laboral, extendiéndolo a la vida familiar y social.
De hecho, tómese en cuenta, que la estructura emocional básica puede ser modificada mediante una toma de conciencia y cierta práctica: los circuitos neurológicos involucrados pueden alterarse o reforzarse con la repetición de ciertos hábitos. Allí se abre una oportunidad única para desarrollar la Inteligencia Emocional: la infancia y la adolescencia son dos momentos críticos, pero en la madurez la mayoría de las personas pueden educar con ventaja sus emociones.
Definitivamente es importante identificarse cómo manejo las emociones, en donde están las principales barreras que impiden lograrlo, aprovechar su potencial de tal forma que genere estímulos motivacionales que le favorezcan en el desempeño de sus funciones.
Para ello es importante tomar en cuenta los seis principios de la inteligencia emocional son:
1. Las emociones son una forma de información: las emociones nos preparan para la acción, concentran nuestra atención y nos dan fortaleza. Aunque las emociones no siempre son una fuente de información, generalmente proveen información sobre relaciones y personas. En otras palabras, las emociones nos ayudan a sobrevivir.
2. Tratar de ignorar las emociones raramente funciona: cuando la gente trata de suprimir las emociones en nombre de la eficiencia, suele recordar menos información.
3. La gente no es muy hábil para esconder sus emociones: las organizaciones sólo permiten la expresión de ciertas emociones como el enojo; otras, como el disfrute, son raramente expresadas.
4. Una toma de decisiones efectiva debe tomar en cuenta las emociones: no deje de lado sus emociones, incorpórelas del todo a sus decisiones. Las emociones son parte de lo que hace humanas a las personas, y realmente forman parte de nuestra racionalidad.
5. Los patrones lógicos suponen la expresión de emociones: las emociones influyen en el pensamiento. Las emociones positivas propician la creatividad, mientas que las negativas nos permiten concentrarnos en los detalles menores.
6. Tomar en cuenta los símbolos universales y específicos de las emociones: por ejemplo, una cara feliz es reconocida mundialmente.
* Fuente: Apuntes, foros de la cátedra Comportamiento organizacional del programa gerencia de la Calidad y productividad de Faces. UC. Aula virtual

