Carlos Mora Vanegas

"Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia adentro, despierta" Carl Jung

La gerencia no debe descuidar todo lo que la motivación  puede generar en pro de desempeño, resultado, satisfacción, pertenencia, rendimiento al recurso humano bajo su cargo.

 Desafortunadamente para el caso venezolano, hay muchos gerentes que no han sabido apreciar, utilizar el alcance, repercusiones que genera el saber motivar al personal, adentrarse en todos aquellos estímulos que pueden dar paso a grandes beneficios a la empresa en su operatividad y favorecer a los trabajadores en el ejercicio de sus funciones.

 Las pymes por ejemplo, adolecen de un liderazgo motivador, participativo que considere lo importante que es saber motivar al recurso humano, prestarle toda la colaboración  necesaria de tal forma, que se manifieste un comportamiento organizacional en donde el clima sea armonioso, productivo satisfactorio y que beneficia a todos.

Al respecto de ello Daniel Romero nos aporta, que en el estudio del comportamiento humano en el trabajo hay pocos temas tan atractivos como el de la motivación. Siempre ha existido interés por conocer las razones por las cuales la gente actúa de una determinada forma. Las herramientas teóricas para lograr tal conocimiento distan de ser consensuales. El término motivación ha sido usado en diversos sentidos. Definirlo implica moverse entre algunas alternativas que hacen énfasis en uno o en otro aspecto del fenómeno. La motivación ha sido conceptualizada como un estado interno que provoca una conducta; como la voluntad o disposición de ejercer un esfuerzo; como pulsiones, impulsos o motivos que generan comportamientos; como fuerza desencadenante de acciones; como proceso que conduce a la satisfacción de necesidades... Con el tiempo han terminado por imponerse estas dos últimas concepciones: la posición de quienes definen la motivación como una fuerza o conjunto de fuerzas, y la visión de quienes la conciben como un proceso o serie de procesos. En el seno de estas dos tendencias se presentan múltiples definiciones, algunas muy sencillas y generales, otras más completas y precisas. Tratemos de encontrar un concepto que sea comprensible y útil.

Se nos agrega, que algunos autores conciben la motivación como una fuerza o conjunto de fuerzas. De la Torre (2000, p. 35), por ejemplo, señala que la motivación es la "fuerza que impulsa al sujeto a adoptar una conducta determinada" . Gibson, Ivancevich y Donelly (2001, p. 145), dentro de la misma perspectiva, la definen como "fuerzas que actúan sobre el individuo o que parten de él para iniciar y orientar su conducta". En esta última definición quedan incorporados explícitamente el aspecto externo de la motivación y dos importantes elementos de la conducta que ella genera: la iniciación y la direccionalidad.  Hellriegel y Slocum (2004, p.117) introducen en su definición la finalidad de la conducta, cuando conciben la motivación como "fuerzas que actúan sobre una persona o en su interior y provocan que se comporte de una forma específica, encaminada hacia una meta".

Se nos agrega además, que Robbins (2004, p.155), con un poco más de precisión, la concibe como una serie de "procesos que dan cuenta de la intensidad, dirección y persistencia del esfuerzo de un individuo por conseguir una meta". Kinicki y Kreitner (2003, p. 142) introducen la voluntariedad de la motivación cuando la conceptualizan como "procesos psicológicos que producen el despertar, dirección y persistencia de acciones voluntarias y orientadas a objetivos".

 Lo cierto que la gerencia cuenta con la motivación, sus estímulos para incursionar en la conducta, comportamiento de la persona, que al proporcionarse los estímulos necesarios considerando sus necesidades, ayuda, interés puede propiciar a obtener resultados que favorecen el desempeño y a la organización en pro de resultados.

Lo cierto como muy bien lo expone Daniel Romero, tómese en cuenta, que   la motivación tiene tres efectos sobre la conducta: la inicia, la dirige y la mantiene.
Además,  toda conducta está dirigida a satisfacer la necesidad o el conjunto de necesidades que le dio origen.
 En el mundo laboral, esa conducta, además de buscar satisfacer las necesidades e impulsos del individuo, intenta alcanzar objetivos organizacionales.
Por lo tanto, definimos la motivación en el trabajo como un proceso mediante el cual un trabajador, impulsado por fuerzas internas o que actúan sobre él, inicia, dirige y mantiene una conducta orientada a alcanzar determinados incentivos que le permiten la satisfacción de sus necesidades, mientras simultáneamente intenta alcanzar las metas de la organización

Algunas consideraciones que no deben descuidarse.

  • La motivación que produce una conducta puede originarse desde el interior del individuo o por factores que actúan desde fuera de su persona. Estos factores internos y externos mantienen permanente interacción.
  • En ocasiones, formas diferentes de conducta son provocadas por un mismo motivo. Un individuo encuentra en el entorno distintas opciones para satisfacer una misma necesidad.
  • Diferentes motivos pueden dar como resultado una misma forma de conducta. Un mismo tipo de comportamiento puede conducir a lograr incentivos que satisfacen diferentes motivos.
  • Los motivos varían, tanto en el tipo como en la intensidad, entre un individuo y otro. Las características individuales y la situación hacen que los incentivos que motivan a una persona pueden no motivar a otra. O pueden generar en dos individuos distintos niveles de intensidad.
  •  Los impulsos o motivos varían en un mismo individuo en diferentes ocasiones. Lo que hoy impulsa a alguien a ejecutar una determinada conducta, puede que en el futuro no lo motive.
  • La motivación se inicia cuando el individuo toma conciencia de alguna carencia que debe llenar o de algún desequilibrio que desea corregir. Sin esta experiencia psicológica, aún cuando la necesidad objetivamente exista, no hay motivación. Esa necesidad se filtra a través de la cultura, que ofrece una gama de alternativas para satisfacerla, espectro que normalmente varía entre una y otra sociedad. Así, la necesidad se convierte en un deseo específico. Con ese deseo por satisfacer, el individuo localiza en su entorno organizacional o social el o los incentivos que lo colmarán.

La motivación puede tener dos grandes fuentes. Puede emanar de las necesidades internas del individuo o puede surgir a partir de las presiones y los incentivos externos. De allí deriva la existencia de dos clases de motivación: la extrínseca y la intrínseca.  (Daniel Romero)